Una ingeniera industrial en una firma de abogados: de la duda a la admiración

Una ingeniera industrial en una firma de abogados: de la duda a la admiración

  • On 12 de octubre de 2021

Sandra Moreno, nuestra Gerente Administrativa y Financiera, ingeniera de profesión, nos cuenta cómo ha sido su experiencia al trabajar, codo a codo, con los abogados de la firma. Una historia de letras y números, de retos y pasión por el derecho laboral. 

Hace algunos años acepté un nuevo reto profesional como Gerente Administrativa y Financiera de Álvarez Liévano Laserna.

Mi primera pregunta fue: ¿estoy tomando la decisión correcta? Mis casi 20 años de experiencia laboral habían transcurrido entre el sector bancario y gremial, y mi relación con el derecho se había limitado estrictamente a coordinar con el equipo legal de cada compañía el cumplimiento de la normativa contractual y el blindaje jurídico de las contrataciones que se hacían desde las áreas transversales de la organización.

Entender las dinámicas de una firma de abogados -que son particularmente diferentes a las de otras compañías- ha representado un gran desafío más allá de lo puramente jurídico, toda vez que implica trabajar con profesionales cuya academia es diametralmente opuesta a mi formación como ingeniera.

Supuso aprender de los otros y aplicar de forma diferente lo que sé hacer, permitiéndome «vender» mis propuestas a un cliente interno que, por su profesión, es muy estricto, apegado a las normas y a una forma «tradicional» de hacer las cosas; así como excelentes negociadores, además.

El proceso de aprendizaje fue muy exigente. Otro reto importante fue atender las exigencias del cliente externo. Este es un negocio complejo en donde la confianza y la rigurosidad es el pilar fundamental de la relación con los clientes.

Ese proceso me permitió identificar que, si bien los servicios ofrecidos por las firmas en estricto sentido comprenden actividades similares, una continua reingeniería de procesos genera oportunidades de mejora que derivan en el fortalecimiento de esa relación.

 

 “Aunque mi misión es la administración (…) fue inevitable involucrarme y compartir la pasión por el derecho laboral de socios y abogados”.

 

Ahora, la cuestión interesante fue transmitirlas a un tipo de organización muy sensible al cambio, llevando a la aceptación no por la imposición, sino por el resultado.

Aunque mi misión es la administración de los recursos humanos, tecnológicos y financieros de la firma para que los abogados puedan dedicarse a asesorar y apoyar estratégicamente a los clientes con la tranquilidad de que lo logístico y operativo funciona sin contratiempos; fue inevitable involucrarme y compartir la pasión por el derecho laboral de socios y abogados.

Términos como «proceso», «negociación», «traslado», «vencimiento» y muchos otros se hicieron parte de mi cotidianidad y me generaron una desconocida fascinación por el mundo jurídico, del cual poco conocía.

Sin duda alguna, es un privilegio trabajar para grandes abogados como los doctores Carlos Álvarez, Felipe Álvarez, Claudia Liévano y María Lucia Laserna. No solo es motivo de orgullo, sino que su profesionalismo, conocimiento y liderazgo generan un sentido de pertenencia y compromiso único que difícilmente es comparable con las experiencias en otras empresas.

Ya han pasado 4 años y mis días comienzan con el mismo ímpetu de gestionar, innovar y crear con el que llegué el primer día. Hago parte de un excelente equipo de personas que conforman un gran lugar para trabajar, tanto así que he incluido en mis proyectos futuros una formación en derecho laboral que consolide mi visión integral y genere valor agregado estratégico a la Firma. Con seguridad, no me equivoqué al aceptar un reto de tal magnitud, diverso, dinámico y tan diferente a mi entorno corporativo previo.

Darse la oportunidad de trabajar y desarrollarse profesionalmente en un mundo desconocido no fue un salto al vacío. En mi experiencia, trabajar en ambientes diferentes y desconocidos no es sinónimo de gestión deficiente y desgaste laboral. Por el contrario, permite identificar nuevas competencias, capacidades, intereses y conocimientos que de otra forma no podrían ser desarrolladas. El secreto es una inmersión completa en la nueva cultura, con total disposición y apertura para aprender, pero sobre todo para aportar.